Estaciones

De niña jugaba a contar las gotas que se juntaban unas con otras, que competían a ver cuál desaparecía primero. Decía mi abuela que el cielo lloraba, y cuando tronaba espantaba mi llanto con la mudanza de ciertos santos. La profesora de geografía explicó en su clase que la lluvia no era más que la precipitación del agua condensada en las nubes como parte del ciclo del agua. Llora el cielo, se mudan los santos, se precipitan las nubes… Dicen que las estaciones no existen en Cuba, que los habitantes de esta isla viven un eterno verano.

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