De asere

Rezo

El gesto de sus manos en el rostro simula un crucifijo. Dicen que cuando se entra a las Iglesias -esos templos sagrados- uno debe hacer la cruz surcando el aire, justo frente al rostro. Un hombre parado delante de mí me mira con cara de tristeza mientras carga en sus espaldas una cruz. Ellas se hacen un selfie mientras unos angelitos preguntan quiénes son aquellos niños con pañales que llevan alas. El cura en la fuente vierte un cántaro con agua sobre la cabeza desnuda de un niño. Dios te bendiga -le dice-, el niño llora, los padres sonríen. La gente comienza a rezar.

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