Mirahueco

Deconstruir la rutina

Desnuda su alma y sus pensamientos mientras recorre la casa vacía —rectifica— llena de libertad. La misma casa donde fue convidada a recoger escombros de hombres. Las mismas habitaciones donde limpió la inmundicia de lo establecido, de aquello que debía ser, porque sí. Esta vez no teme. Esta vez no es ella, esta vez es todas.

Frente a sus ojos se desmorona todo. El salitre ha desgastado el hierro, las estructuras, los cimientos de una vieja rutina. Pero hoy termina todo, piensa mientras se sacude el pelo rodeada de la herrumbre que ha dejado una sociedad machista. Sonríe finalmente. Para ella esos muros ya no representan nada. Han caído las viejas doctrinas. Abre los brazos en sentido contrario al viento, que no logra moverla de lugar. Se siente fuerte, indestructible. Desnuda su alma y sus pensamientos mientras recorre la casa vacía —rectifica— llena de libertad. La misma casa donde fue convidada a recoger escombros de hombres. Las mismas habitaciones donde limpió la inmundicia de lo establecido, de aquello que debía ser, porque sí. No teme. Esta vez no es ella, esta vez es todas. Esta vez se desnuda para siempre.

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